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miércoles, 5 de agosto de 2015

PRIMER TALLER PARA MATRIMONIOS

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DIRIGIDO A TODAS LAS PAREJAS QUE DESEEN MEJORAR SU RELACIÓN CONYUGAL, SI PERTENECES A UN GRUPO O MOVIMIENTO TE INVITAMOS A REFORZAR LA VIDA ESPIRITUAL DE TU MATRIMONIO A TRAVÉS DE ESTA EXPERIENCIA.
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7 obras de la misericordia, preparando el año santo con papa Francisco: enterrar a los muertos

La Misericordia es la punta de diamante del pontificado del papa Francisco, que en los gestos tiene la impronta del ejemplo, además explícito en la convocatoria del año santo convocado entre el 8 de diciembre y el 20 de noviembre 2016.
 
En su primer viaje fuera del Vaticano, el pasado 08 de julio de 2013 (apenas cuatro meses después de su elección), el Papa se conmueve y reza en el lugar donde se calcula en los últimos 20 años han perdido la vida 25.000 personas, entre ellas muchos niños incluso de brazos, mujeres y ancianos, que trataban de llegar a Europa en botes o chalupas fortuitas.
 
En un campo santo hecho de sal y agua, atracando en el barco de auxilio de la Guardia Costera italiana frente a la costa de la isla italiana de Lampedusa, rezó y lanzó una corona de flores al mar, sofocando por voluntad propia cualquier gran recibimiento de políticos o ceremonias pomposas para no profanar esa última ribera fúnebre de desesperados. 
En la bula del año santo, el Papa invitó a ser cristianos en las obras para “despertar nuestra conciencia, muchas veces aletargada ante el drama de la pobreza (…) pues los pobres son “los privilegiados de la misericordia divina” (n.15).
 
Esos mismos que huyendo de la pobreza, el hambre, y las guerras confían sus vidas a traficantes sin escrúpulos y se chocan contra un muro de indiferencia en las fronteras de occidente.
 
El mar que baña las costas de la isla siciliana de Lampedusa (Italia) es un cementerio en sinfín donde aún hoy agonizan y flotan boca abajo inmigrantes que tocan a la puerta de la opulenta, vieja, y tecno-céntrica Europa.
 
El papa anunció el año jubilar, y citó entre otros motivos de la celebración, el Juicio Final del Evangelio de Mateo (Mt, 25, 31-46):Lo que habéis hecho a uno de mis pequeños “a Mí me lo habéis hecho”.
 
Enterrar a los muertos y recordarlos en la oración hace parte de abrazar la Misericordia, pero aún más evitar muertes inútiles. Algo que parece superfluo, y en cambio, toca a las puertas cotidianamente de cualquier ciudad europea o sudamericana en el mendigo que sucumbe en el frió del anden o el migrante que se apaga atravesando el confín.
 
Los pequeños por los que lloró Francisco en Lampedusa y por los que todavía hoy clama la misericordia divina, invitan a actuar. En esa ocasión, Francisco ha visitado a los supervivientes, animado a los habitantes de la Isla para que el mundo crea.
 
En un dolor silente por el naufragio frecuente de los “hermanos y hermanas en extrema necesidad”, Francisco, hijo de inmigrantes italianos, ha sido el primer  papa que visitó Lampedusa, a 100 kilómetros de Túnez, fuera de los protocolos para rezar y pedir para que no hayan más muertos que enterrar sino por sana vejez. 

fuente: Aleteia.org

jueves, 25 de junio de 2015

La conversión ecológica, solución a muchos problemas

de José Luis Chávez Botello 

Arzobispo de Antequera-Oaxaca
 

Comunicado de prensa
Junio 21 de 2015.
El Papa Francisco nos estimula con una carta Encíclica sobre ecología. Toca de manera sencilla y profunda los temas que preocupan a todos: contaminación y cambio climático, el agua, el clima como bien común, deterioro de la calidad de vida humana y degradación social. El  título del documento se inspira en el “Cántico de las criaturas" de San Francisco de Asís: "Laudato sí"; nos recuerda que la tierra, nuestra casa común, es "como una hermana con la que compartimos la existencia, y como una madre bella que nos acoge entre sus brazos" (n. 1).
El texto está compuesto por algunos ejes temáticos que le dan una fuerte coherencia interna: "la íntima relación entre los pobres y la fragilidad del planeta, la convicción de que en el mundo todo está conectado, la crítica al nuevo paradigma y a las formas de poder que derivan de la tecnología, la invitación a buscar otros modos de entender la economía y el progreso, el valor propio de cada criatura, el sentido humano de la ecología, la necesidad de debates sinceros y honestos, la grave responsabilidad de la política internacional y local, la cultura del descarte y la propuesta de un nuevo estilo de vida". (n. 16).
La creación como casa común, la mirada de esperanza y el  diálogo atraviesan todo el documento. "Entre los pobres más abandonados está nuestra oprimida y devastada tierra que gime dolores de parto. Olvidamos que nosotros mismos somos tierra... su aire es el que nos da aliento y su agua nos vivifica y restaura" (n.2). El Papa nos llama a todos y cada uno a una "conversión ecológica", a cambiar de ruta asumiendo la urgencia del cuidado de la casa común. El cuidado de la creación es tarea de todos; en ella los cristianos tienen un cometido, sus deberes con la naturaleza y el Creador forman parte de su fe (n. 64).
"¿Qué tipo de mundo queremos dejar a quienes nos sucedan, a los niños que están creciendo?". Es la pregunta central de la Carta del Papa Francisco; nos despierta y compromete a todos en el cuidado de la casa común; nos lleva a interrogarnos sobre el sentido de la existencia y el valor de la vida social: "¿Para qué pasamos por este mundo? ¿Para qué vinimos a esta vida? ¿Para qué trabajamos y luchamos? ¿Para qué nos necesita esta tierra?" (n.160). Sin plantearnos a fondo estas preguntas, nuestras preocupaciones y acciones ecológicas no tendrán resultados importantes.
El Papa reconoce "una creciente sensibilidad con respecto al ambiente y al cuidado de la naturaleza, y crece una sincera y dolorosa preocupación por lo que está ocurriendo con nuestro planeta" (n. 19). Esta mirada de esperanza envía a todos un mensaje claro: "La humanidad aún posee la capacidad de colaborar para construir nuestra casa común" (n. 13), fomentando la cultura del encuentro y de la solidaridad.
El Papa propone entrar en diálogo con todos sobre nuestra casa común. El diálogo  se vuelve instrumento adecuado para afrontar y resolver los problemas; llama a emprender un diálogo honesto a todos los niveles de la vida social, que facilite procesos de decisión transparentes (Cap.5). Recuerda que ningún proyecto puede ser eficaz si no está animado por una conciencia formada y responsable; sugiere principios para crecer en esta dirección a nivel educativo, espiritual, eclesial, político y teológico.
A partir de la escucha de la situación y de los conocimientos científicos disponibles hoy, recurre a la luz de la Sagrada Escritura y a la tradición judeo-cristiana señalando las raíces del problema: la tecnocracia y elantropocentrismo moderno (Cap.3). El Papa propone una ecología integral vinculando la dimensión humana y social con la situación ambiental (n.137).
La carta es un llamado a todos los que tienen responsabilidad en todos los niveles: gobernantes y políticos, instancias de educación, iniciativa privada, profesionistas, ecologistas, organizaciones sociales, religiones, a los católicos. Nos hará bien a todos leerla, reflexionar en conciencia, actuar con acciones personales y comunitarias a nuestro alcance; también a quienes no creen; será un grande apoyo para nuestros campesinos y culturas indígenas, una nueva luz en nuestro proceso de la campaña Por la Reconciliación y la Paz desde la Familia.

martes, 21 de abril de 2015

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Juan (6,30-35):

En aquel tiempo, dijo la gente a Jesús: «¿Y qué signo vemos que haces tú, para que creamos en ti? ¿Cuál es tu obra? Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como está escrito: "Les dio a comer pan del cielo."»
Jesús les replicó: «Os aseguro que no fue Moisés quien os dio pan del cielo, sino que es mi Padre el que os da el verdadero pan del cielo. Porque el pan de Dios es el que baja del cielo y da vida al mundo.»
Entonces le dijeron: «Señor, danos siempre de este pan.»
Jesús les contestó: «Yo soy el pan de la vida. El que viene a mí no pasará hambre, y el que cree en mí nunca pasará sed.»

Palabra del Señor

lunes, 20 de abril de 2015

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Juan (6,22-29):

Después que Jesús hubo saciado a cinco mil hombres, sus discípulos lo vieron caminando sobre el lago. Al día siguiente, la gente que se había quedado al otro lado del lago notó que allí no había habido más que una lancha y que Jesús no había embarcado con sus discípulos, sino que sus discípulos se habían marchado solos. Entretanto, unas lanchas de Tiberiades llegaron cerca del sitio donde habían comido el pan sobre el que el Señor pronunció la acción de gracias. Cuando la gente vio que ni Jesús ni sus discípulos estaban allí, se embarcaron y fueron a Cafarnaún en busca de Jesús.
Al encontrarlo en la otra orilla del lago, le preguntaron: «Maestro, ¿cuándo has venido aquí?»
Jesús les contestó: «Os lo aseguro, me buscáis, no porque habéis visto signos, sino porque comisteis pan hasta saciaros. Trabajad, no por el alimento que perece, sino por el alimento que perdura para la vida eterna, el que os dará el Hijo del hombre; pues a éste lo ha sellado el Padre, Dios.»
Ellos le preguntaron: «Y, ¿qué obras tenemos que hacer para trabajar en lo que Dios quiere?»
Respondió Jesús: «La obra que Dios quiere es ésta, que creáis en el que él ha enviado.»

Palabra del Señor